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Existen un gran número de tareas que hasta hace pocos años,
las empresas estaban acostumbradas a encarar de manera interna,
sin delegar a un profesional especializado, encarándolas
de modo intuitiva. Así, la selección de personal,
la tramitación de los conflictos internos, las dificultades
en la creatividad empresaria, los cambios de hábitos o de
cultura de la empresa, etc. no tenían un marco de encuadre
profesional. En este momento, los psicólogos de empresa,
poseen un amplio espectro de capacitación que les permite
intervenir con éxito en problemas específicos, pudiendo
establecer una mirada profesional y externa, que contribuye a a
un estudio crítico de los problemas empresarios con vistas
al establecimiento de modificaciones mediante intervenciones puntuales.
La psicología en este caso entendida como ciencia del estudio
de las conductas y de las actitudes humanas, permite un marco de
estudio para pensar los problemas empresariales que tienen como
eje el conflicto entre personas o la acción de las mismas
en una organización.
Así, el conflicto entre empleados y jefes, la falta de adaptación
a los cambios del personal de una organización, la falta
de comunicación entre sectores o estamentos de una empresa,
la incorporación de nuevos miembros o la separación
de otros, constituyen problemas de estudio sobre los cuales los
psicólogos poseen herramientas de análisis y de solución.
Incorporar profesionalismo en la vida cotidiana de la empresa, puede
ser el primer paso para que una organización deje de lado
situaciones comflictivas, que siempre, en general, terminan por
alterar la productividad y el bienestar de los miembros que la componentes.
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